Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
Tradiciones
Otras tradiciones


Rodajas de quiote
La guitarra séptima

El barrio de la rinconada


RODAJAS DE QUIOTE

Hay muchas cosas que por cotidianas casi no nos llaman la atención, lo cual, por supuesto, no significa que no sean hermosas y significativas. Un domingo, cuando asistí a la plaza cívica a tomar fotografías, me llamó la atención un hermoso puesto (acomodado a la sombra de una Jacaranda que floreaba con desenfado), donde un hombre de sabia actitud serruchaba con destreza unas rodajas de quiote para disponerlas a la venta en un acomodo llamativo.
El consumo del quiote es una práctica muy extendida por todo el territorio nacional. Pero no por ello está usted obligado a saber qué es este producto, así que vamos desde el principio, antes de regresar al puesto de quiote bajo la Jacaranda:










LA GUITARRA SÉPTIMA

Juan José Carracedo

    En la trastienda del negocio de Papá estuvo colgada por muchos años una guitarra muy peculiar. En primera era muy grande, tenía 12 clavijas, las caderas eran muy anchas y tenía también un botón de madera en la base.
    Cada vez que preguntaba a Papá por la guitarra me decía: "la tía era una guitarra séptima que Lelo arregló para que quedará como guitarra doble". Lo de guitarra séptima me sonaba a que tenía siete cuerdas, pero, ¿por qué la maquinaría tenía doce clavijas? Más ruido causaba en mí lo de guitarra doble, ¿cómo acomodaría el señor Lelo los dedos para tocarla?
    Gracias a ese diabólico instrumento producto del avance  tecnológico que propicia la globalización y sólo se preocupa por mostrar mujeres desnudas conocido como internet, encontré que en el Estado de Hidalgo habían encontrado una guitarra séptima que fue construida en Alemania entre 1740 y 1760.
    Después de varios trámites burocráticos tuve la oportunidad de tener en mis manos la guitarra que perteneció a don Abundio Martínez, músico y compositor de fama internacional nacido en Huichapan.
    La guitarra era más pequeña que la que tenía Papá, tenía además 14 clavijas y las barras armónicas (que van debajo de la tapa superior) tenían una distribución muy diferente a la séptima de Comonfort.


































EL BARRIO DE LA RINCONADA Y SUS SEMANAS CULTURALES

Tal vez usted conozca el barrio del la Rinconada, tal vez no; no es uno de los lugares más accesibles del municipio ni hay, en sus calles o fachadas, algo que motive destacadamente a visitarlo. Por la cercanía puede pensarse que forma parte del barrio de los Remedios, pero el gran espacio que media entre la fecha de poblamiento de uno y otro barrio lo desmiente. Sin adentrar en los motivos de la fundación podemos decir que un grupo de colonos, por llamarlos de alguna manera, arribó en los años cuarentas a lo que no era sino un pedazo de la falda del Cerro de los Remedios y al que fueron dándole fisonomía de espacio habitable y embelleciendo desde aquel entonces hasta nuestros días. El Lajar era el nombre con el que este lugar era conocido, pero cuentan los lugareños que en alguna ocasión, en los años setentas, se realizó una peregrinación de imágenes religiosas de la Santa Cruz provenientes de todo el municipio. Los habitantes de la Rinconada olvidaron recoger su imagen al término de la ceremonia y el Cura Francisco Nambo pidió por el micrófono "a la gente de allá, de la Rinconada de los Remedios" que pasaran a recoger su imagen. Ello bastó para que el nombre se adueñara del lugar o para que los habitantes se adueñaran del nombre desde entonces.  Pero ¿Qué hay en el Barrio de la Rinconada? Aparte de una serie de callejuelas estrechas y enlajadas, algunos callejones y las viviendas de sus habitantes hay un pequeño templo, un atrio  que viene siendo más bien un ensanchamiento de la calle, pero que para la topografía del terreno es un logro considerable. El templo, su actual fachada, su torre y en especial el reloj y sus cronométricas campanadas son parte del orgullo del barrio, ya que son producto del trabajo comunitario y sobre cada elemento que mencioné hay anécdotas e historias por demás interesantes. El templo está dedicado a la Santa Cruz, cuya devoción profesan los vecinos  desde muchos años antes de poblar la Rinconada. Frente al atrio del templo hay un foro comunitario: unos dos metros sobre el nivel de la calle se ubica un amplio espacio y en éste se realizan todo tipo de presentaciones.
























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Rodajas de quiote
La guitarra séptima

El barrio de la rinconada


 
Hace más de medio siglo el señor Francisco Téllez se dedicaba a fabricar y vender  raspados.  Como evolución directa de su habilidad para manejar  el hielo y los sabores, comenzó a vender nieve de limón, siempre de manera ambulante, primero a pie,  en una mano portaba el bote de nieve y en la otra los vasos y los barquillos; después en un burrito, colocaba un bote de nieve a cada lado del animal y así recorría las calles del pueblo.  Años después la hija de don Francisco, la señora  Guadalupe Téllez Hernández, colocó un puesto fijo en la plaza doctor Mora. Tres bancas de madera delimitaban el puesto, al centro los botes que para estos tiempos ya contenían tres  sabores diferentes: limón (de agua), fresa y vainilla (de leche).  Años más tarde su hija, la señora Margarita Colorado Téllez (mejor conocida como doña Mago), asumió la dirección del negocio.
Cuando los tianguistas, que habían hecho de la plaza doctor Mora su lugar permanente, fueron reubicados, doña Mago  trasladó su negocio en un local al lado poniente de la plaza, es decir, a unos metros de su ubicación original.
En el improbable caso de que usted no conozca la nieve de doña Mago ni los raspados de donde evolucionaron, debo comentarle que un raspado se fabrica frotando sobre un bloque de hielo una caja metálica embisagrada provista de un cuchilla, esto permite colocar en un vaso una masa compacta de pequeños fragmentos de hielo.  A esta masa  se le agrega un jarabe muy dulce que tiñe el hielo de colores y sabores.  
Doña Mago nos permitió conocer su fábrica, la cual está claramente dividida en dos espacios; en el primero de ellos se elaboran las substancias que habrán de convertirse en nieve, son algo así como un agua de sabor, digo algo así porque tiene sus diferencias en cuanto a concentración y endulzado.










































































Las Nieves de doña Mago


La señora Margarita Colorado Téllez (doña Mago)
 
Las Nieves de doña Mago


 
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Por conversaciones con algunos amigos, muy conocedores de nuestro municipio, supe que en las pulquerías cercanas se practica un singular juego de mesa donde interviene una penca de nopal, unos palillos y unos palos.  Como no tenía yo más información y el juego se practica mayormente en las pulquerías, decidí buscar alguien afecto al pulque, un verdadero borrachín para que nos platicara al respecto, así que acudí al señor Raúl García Morales, para que tratara de localizar a alguien con ese perfil. Él, muy acertadamente me hizo comprender que ni el juego es un juego de "borrachines" ni los consumidores de pulque necesariamente lo son.  Puso tanta vehemencia en su argumento que me  convenció de conocer el juego en el lugar tradicional de su práctica y en las circunstancias necesarias para captarlo a cabalidad, esto último se traduce como "tomando pulque".
Quizá por la falta de costumbre de ambos, o por lo complicado del reglamento del juego,  luego de tres litros de pulque de mi parte y de la suya las explicaciones de la mecánica del juego me parecían exageradamente complejas; hacia los cinco litros eran incomprensibles. Por lo mismo, luego de reponernos unas semanas de nuestra incursión pulquera, decidimos acudir de nueva cuenta al lugar de los hechos como meros espectadores, sin embargo un servidor no pudo tramitar debidamente el permiso doméstico correspondiente, dada mi anterior experiencia y la investigación la realizó, ahora sí en su sano juicio, el señor Raúl García Morales, a quien agradezco su labor, la cual transcribo:

Este juego con características y manejos matemáticos es llamado QUINCE Y SECA o PALILLO, el nombre va en función a interminables discusiones sobre su origen, mismo que perdemos en el tiempo y no podemos asegurar  su procedencia, sin embargo aseguramos en nuestra investigación que este tipo de juego es propio y casi exclusivo de las pulquerías.
En algunas regiones de Michoacán se practica este pasatiempo, con muy pocas variantes, en algunas zonas de Colima el sistema de puntuación es el mismo pero el "tablero" es un tanto diferente", de hecho, se dibuja sobre la tierra. Pero ni allá ni acá tenemos noticia cierta de su origen, el hecho de ser común a lugares relativamente distantes, siempre nos da una idea de su antigüedad.
En nuestra región aún se juega alegremente en las pulquerías que tenemos en los derredores de nuestra zona urbana, creemos que la duración de cada juego va en función de estar degustando simultáneamente un sabroso pulque mientras se tienta la suerte tiro a tiro de los palos que con sus figuras van marcando el destino de triunfo o derrota de los contendientes.
Lo juegan cuatro jugadores, los cuales manejan dos palitos cada uno (pueden ser palillos, cerillos o simples ramitas) en una tabla o penca de nopal. El talero de juego consta de un cuadrado con quince agujeros por lado, y seis agujeros hacia el centro en cada esquina, dos agujeros más a cada lado del termino de los seis agujeros, estos últimos son sólo comodidad para digamos mantener de pie los palitos de cada quien, estos dos agujeros no cuentan para nada.

El Quince y Seca


 
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Allá por los años treinta, quizá un poco antes, el señor Isidro Centeno se dedicó a hacer pan, un pan tan exquisito y delicado que, ochenta y tantos años después, varias generaciones de chamacuerenses lo han disfrutado y lo siguen comiendo.   Claro, no debemos pensar que don Isidro Centeno sigue, hoy día, realizando tal actividad. Él enseño el oficio a sus hijos, Carmen y José, los cuales transmitieron la sabiduría necesaria a su hijo don Vicente Centeno Tellez, quien, desde hace unos años cedió su conocimiento a cinco de sus hijas.  Ellas con sus manos talentosas continúan, para beneplácito de todos nosotros, esta añeja tradición.  Es decir que van cuatro generaciones de diestros artesanos de la Fruta de Horno. Por ese motivo  las piezas de pan que podemos disfrutar cualquier sábado por la tarde o domingo por la mañana  son las mismas que se horneaban hace ochenta años.  Claro que habrá sus diferencias, porque las manos de entonces no son las manos de ahora y los materiales también cambian aunque no se quiera. Lo que puedo asegurarle es que la fidelidad de las señoritas Centeno a los procedimientos que su padre les enseñó es absoluta, el horno es un horno de tabique de forma semiesférica y el pan se hornea con leña, la leña no está abajo ni afuera del pan, está a un lado. Además,  no utilizan saborizantes ni conservadores de ningún tipo. No cuesta trabajo imaginar que estamos probando un pan delicioso que salió del horno hace ochenta años.
Hay algo que sí ha cambiado; en la actualidad se elaboran ocho piezas diferentes de pan, pero antiguamente había alrededor de quince, es decir que algunas se dejaron de fabricar y su receta y su proceso se han perdido.
Debo hacer hincapié en que por más que a los chamacuerenses nos fascine este pan desde hace casi un siglo, el volumen de producción del mismo es muy reducido, es la producción artesanal de cinco personas durante un par de días. De hecho se expende en una mesita de cincuenta por ochenta centímetros; en ese pequeño espacio sobresalen otros treinta centímetros de piezas convenientemente acomodadas. Esto lo comento por si alguien -como ya ha sucedido- está imaginando toda una empresa que además comercializa y distribuye en varios municipios. Muy por el contrario, si a usted le interesa disfrutar estas delicias, debe, como un servidor, estar muy al pendiente de la hora en que se expende, son sólo un par de horas el sábado en la tarde y un par de horas el domingo en la mañana.  Y si no alcanzamos usted o yo, habrá que ponerse listo para la siguiente semana.

Fruta de Horno


Los palillos sirven como marcadores para cada jugador, van moviéndolos  por el tablero en base a las reglas que veremos más adelante.
Hay además cuatro palos de unos diez centímetros de largo redondos por una cara y planos por otra, en la cara plana están marcados unos símbolos, estos palos son regularmente de escoba. Sin embargo, luego de profundas investigaciones, podemos afirmar que, sin menoscabo para el desarrollo ágil del pasatiempo, también pueden ser palos…  ¡de trapeador ¡
Los palos vienen a hacer la función que en otros juegos hacen los dados, los cuatro tienen un dibujo diferente cada uno:
Palo número 1-está marcado con varias X, este palo vale 15 puntos
Palo número 2-está marcado con dos X y vale 6 puntos
Palo número 3-está marcado con una X y dos rayas laterales, este palo vale 4 puntos
Palo número 4-está marcado con tres líneas haciendo una figura como de flecha y vale 1 se le llama también seco.


QUINCE

SEIS

CUATRO

UNO
"SECO"

Los cuatro palos hacia arriba valen 4 puntos
Tres hacia abajo y el 15 arriba vale 15 puntos
Tres hacia abajo y el 6 hacia arriba vale 6 puntos
Tres hacia abajo y el 1 hacia arriba vale 1 punto
Dos hacia abajo y el 15 y 1 hacia arriba suman 16 puntos
Dos hacia abajo y el  15 con cualquiera menos el 1 suman 2 puntos
Dos hacia abajo y el 4 y el 1 suman 2 puntos
Dos hacia abajo y el 6 y  el 4 suman 2 puntos
Dos hacia abajo y el 15 y el 6 suman 2 puntos
Uno hacia abajo y el 15 y el 6 y el 4 suman 3 puntos
Uno hacia abajo y el 6 y el 4 y el 1 suman 3 puntos
Todos hacia abajo suman 10 puntos

Algunos ejemplos de puntuación:

DOS PUNTOS
UN PUNTO
DIEZ PUNTOS
TRES PUNTOS
CUATRO PUNTOS
DOS PUNTOS
CUATRO PUNTOS
DIECISÉIS PUNTOS
Tomar estas fotografías demoró mucho tiempo, tuvimos que lanzar los palos muchas veces hasta que salía la combinación que queríamos ilustrar.




Para iniciar el juego cada participante lanza los palos, aquel que obtenga mayor puntuación es quien comienza a avanzar primero.
Cada jugador comienza a jugar por una esquina, debe recorrer los cuatro lados del cuadrado avanzando el número de puntos que sus tiradas con los palos le permitan, al regresar a su esquina debe ascender por los seis puntos que salen de su esquina hacia el centro, al llegar al último de estos gana la partida. Una vez que llega a este tramo, sus tiradas con los palos sólo son útiles cuando saca 1,2 o 3 puntos.
Con los puntos obtenidos en una tirada el jugador puede mover uno de sus palillos o ambos, dividiendo los puntos entre ambos palillos según su estrategia, es decir que si la tirada de los palos le otorga quince puntos, puede avanzar a la derecha 9 y a la izquierda seis.
Usted, amable lector, que no está bajo los efectos del rico néctar de los magueyes, se preguntará, ¿para que querría un jugador avanzar en sentido contrario uno de sus palillos?, máxime que el objetivo final es que uno sólo de éstos recorra el tablero.
La razón es de estrategia pura, ya que si al mover sus palillos llega al sitio ocupado por un contrincante, hace que el palillo del contrincante retroceda el mismo número de puntos de su tirada, semejando esto al juego de serpientes y escaleras, de allí que un juego en el mejor de los casos puede durar hasta dos horas fácilmente.
Puede ser que en el juego se cruce alguna apuesta, una muy típica es un litro de pulque, pero en ocasiones se llegan a jugar altísimas sumas de dinero (unos 100 o 200 pesos).
Hace falta practicar este juego para percatarse de cuán interesante es, de no serlo no habría subsistido durante tantos años y no tendría el arraigo que aún tiene. A manera de anécdota, nos enteramos que un hijo del señor Cecilio López, del barrio de La Rinconada, realizó una investigación sobre este juego, como parte de un trabajo académico sobre juegos de numerología, en su institución educativa, en el estado de Georgia.  El juego se popularizó enormemente, despertó el interés de sus profesores y le valió un reconocimiento. Claro, no sólo está fuera de contexto, le falta el sabor insustituible del pulque y el ambiente mágico de nuestro pueblo.


Pero más allá de esto, conviene hablar acerca del nombre que este pan recibe, se le llama "Fruta de Horno", y antes de seguir hablando hay que aclarar dos ideas erróneas al respecto:  en modo alguno son frutas  (naranjas, manzanas, etc.) transformadas en pan, ni se utiliza fruta alguna en su elaboración.
Nadie puede negar que el nombre es bello: "Fruta de Horno", es como mencionar que son el producto más importante que pueda salir de un horno. Me gustaría decir que el nombre fue ocurrencia poética de don Isidro Centeno, bisabuelo de las actuales productoras, pero no podemos asegurar ni negar tal hecho, en particular porque el nombre no es exclusivo del municipio, ni del estado. En otros pueblos de Guanajuato, Hidalgo o Morelos  se elaboran panes a los que se les llama Fruta de Horno y, curiosamente, aunque no se parecen en aspecto o forma al de Chamacuero, tienen el común denominador de ser artesanales, producidos por una misma familia que ha ejercido esta actividad por generaciones. Para saber más sobre la fruta de horno de otros pueblos, búsquelo en otras páginas porque aquí nada más hablamos de Chamacuero.
Mencioné que en la actualidad se fabrican ocho piezas, las ilustro con su nombre para  despertar los apetitos, o si usted es un chamacuerense alejado de su pueblo, para despertarle la nostalgia en el paladar o la evocación de  otros tiempos.


VAQUITA DE PICADILLO

CAMPECHANA

GAZNATE

CORONA

POLVORÓN

PANOCHA


TROCANTE


EMPANADA


Además de las citadas e ilustradas, también se elaboran volovanes de picadillo pero, como su elaboración requiere de una baja temperatura ambiente, sólo podemos disfrutarlos en invierno y concretamente sólo el 31 de diciembre por la noche. En el espacio vacío colocaremos la imagen de un Volován, cuando tengamos la suerte de conseguir uno y alcanzar a fotografiarlo.

Mencioné que la Fruta de Horno se expende en una mesita pequeña, anteriormente esta mesita se transportaba en la cabeza, pero llegaron a ocurrir lamentables accidentes; en ocasiones,  cuando aún se realizaba un tianguis en la plaza Dr. Mora, el enredijo de cuerdas y cables de los puestos hizo precipitar la mesita con todas sus delicias, mismas que quedaron lamentablemente arruinadas.  De manera más práctica, en estos días las señoritas Centeno transportan sus mesas en un triciclo de carga.

Me habría gustado mostrarle el proceso detallado de la elaboración de este pan, y mostrarle a las hábiles fabricantes de estas delicias, pero acato la solicitud de las mismas y expongo lo hasta ahora dicho.  Lo importante, a fin de cuentas es que la fruta siga saliendo del horno por muchos años y su delicado sabor no sea un remanso en nuestra memoria sino un gusto que podamos tener en el paladar todos los días.  Bueno, los sábados en la tarde y los domingos en la mañana.


 
El Quince y Seca


 
Fruta de Horno


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  -El maguey ya casi no se siembra, los que lo sembraban andan en el norte -me platica con un dejo de nostalgia.
El gabazo que queda, luego de extraerle el jugo, no se ingiere; se escupe (debe tener un altísimo contenido de fibra, pero más vale no experimentar). Varias personas se acercan a comprar una rebanada, a los curiosos que parecen no entender para que sirve su mercancía, les regala un pedacito, a sus conocidos también les obsequia con un trozo, estos últimos lo deleitan con gusto, entrecierran los ojos, parece que la mirada se les volviera hacia el interior tratando de descubrir el momento en el que el sumo abandona la fibra y halaga al paladar.
Al preguntarle cuantos años tenía en esta actividad me mostró con orgullo una herramienta que alguna vez tuvo dientes de serrucho, tenía en el mango una moneda clavada, casi irreconocible.
-Habría que haberle preguntado a mi abuelo qué moneda es -me dijo- él estrenó este serrucho, luego se lo dejó a mi padre y mi padre me lo heredó a mí.  Esta herramienta debe tener cerca de cientocincuenta años, pero ya se le acabaron los dientes, el juguito va deshaciendo el fierro poco a poco -concluye.
Mientras contemplo la herramienta me imagino a su abuelo cortando rodajas de quiote en esta misma plaza mientras circulaban de boca en boca las noticias de la guerra de reforma, del asesinato de Ignacio Comonfort, del cuestionable cambio de nombre al pueblo, de la revolución y la cristiada, de don Melchor Ortega, de la inundación que se llevó el puente… 
Qué pena que ya casi nadie siembre magueyes, puede llegar el día en que, a pesar de sus óptimas condiciones, el serrucho sesquicentenario de don Antonio López no encuentre quiotes que seccionar.



La palabra quiote es de origen náhuatl viene de quiotl y significa tallo o brote. Los magueyes florean mediante un tallo que nace en su centro y que en algunas especies mide varios metros de altura. Ese tallo se corta en rodajas y se consume, al masticarlo se extrae un jugo dulce con un sabor muy particular. Como dato curioso, si observamos los frescos de Bonampack, en uno de ellos aparecen tres personajes haciendo sonar unas largas trompetas que los investigadores aventuran a decir que fueron hechas de quiote. Pero ya nos fuimos muy lejos en el tiempo y el espacio, regresemos a la Jacaranda de la plaza principal. Don Antonio López (el hombre del puesto) me platicó que el quiote sólo es jugoso en la temporada de cuaresma, después "nomás sirve para la lumbre". Un tallo como los que él secciona tarda unos diez años en crecer, o mejor dicho, sólo después de unos diez años de que el maguey fue sembrado, puede conseguirse un tallo semejante. De aquí se concluye que solamente un experto como don Antonio sabe en que momento se debe cortar un tallo para que sea aprovechable, y no se echen a perder diez años de maduración.




















    Estas guitarras se construyeron en San Antonio Texas a finales del siglo XIX o principios del XX. Lo curioso es que varias de las guitarras usadas en Comonfort durante la primera mitad del siglo XX (fueran séptimas o sextas) fueron fabricadas en Estados Unidos (las marcas pueden ser Guadalupe Acosta o C.F. Martin & Co). Y qué curioso porque en aquel tiempo Paracho fabricaba solamente séptimas (o bien los instrumentos propios de Tierra Caliente).
    Pues bien amig@ lector, si en su casa hay una guitarra parecida a las de las fotos comience a verla con otros ojos, restáurela, afínela y si le habla bonito puede que le cuente uno que otro detalle de aquel Comonfort que vio pasar a Villistas, Maderistas, Pelones, Cristeros y otros tantos especímenes de la Revolución o a lo mejor le cuenta de las tertulias en Los Baños o de la inauguración del puente sobre el Río Laja o de los Paseos a las huertas de Comonfort o a lo mejor era la guitarra que tocaba un ser entrañable.

    La guitarra séptima o guitarra mexicana, tiene, como su nombre lo indica, siete cursos u órdenes. Los cursos pueden ser todos dobles o bien (de abajo hacia arriba) primero y segundo sencillo y los otros dobles, o bien primero, segundo y tercero sencillos y los otros dobles.
    Todas las cuerdas que usa la guitarra séptima son metálicas y se afina igual que la guitarra tradicional. El séptimo curso se hace con una cuerda sexta y una segunda de guitarra y la nota es un si.
    La guitarra séptima ocupó el lugar que actualmente ocupa la guitarra de seis cuerdas. Era el instrumento preferido de corridistas y cancioneros. Y para certificar esto que le estoy diciendo permítame contarle la siguiente anécdota.
    Hace uno dos años anduve buscando un bajo sexto de principios del siglo XX  para sacar la plantilla y hacer una réplica del instrumento. Recordé (del verbo hace unos 30 años) que en la casa de don Pepe Pérez y la Sra. Margarita (Hidalgo 28) había visto un bajo sexto. Así que le pedí a mi hermano hablar con el Sr. Benjamín para que le permitiera fotografiar aquel bajo sexto.
    El Sr. Benjamín accedió amablemente a la petición, pero cuando mi hermano me hizo llegar las fotos pude ver que el instrumento era una guitarra séptima. Igual a la que tenía Papá.



















Este bello escenario, que cada año se aproxima un poco a su terminación, tendría sólo la mitad de su mérito si no sirviera, desde hace muchos años, para que, en los días cercanos al tres de mayo (día dedicado a la Santa Cruz) se efectúen una serie de presentaciones de todas las disciplinas artísticas y en diferentes grados de calidad o profesionalismo: grupos de danza folclórica, de música romántica, ensambles sinfónicos, grupos de música tradicional, sopranos, pianistas, cameratas, teatro, mimos, títeres y todo lo que permitan las circunstancias, los recursos de los organizadores y la solidaridad de los artistas participantes. Estas actividades se agrupan formalmente, desde hace nueve años, bajo el nombre de Semana Cultural de la Rinconada, aunque cada mes de mayo ha habido eventos desde hace casi quince años y mucho más atrás se realizaba una pastorela muy particular a la que la gente del barrio  llama acertadamente "Coloquio".  El comité organizador de estas semanas culturales, argumenta con gran acierto que el motivo primigenio de estos eventos es el de involucrar a la gente del barrio, principalmente a los jóvenes,  en una dinámica que los haga sentirse parte de lo importante y lo bello que sucede en sus calles y sus espacios colectivos. Esto tiene una importancia y una trascendencia que de antemano reconozco  no tengo autoridad para juzgar en su totalidad, pero es fácil imaginar el beneficio que trae en un sitio donde la marginación llega a ser notoria, donde los jóvenes son más fácilmente atraídos a los vicios o a los ilícitos, ser encausados desde pequeños encausados al trabajo comunitario y reconocidos en su esfuerzo. Y cuando uno acude a la rinconada durante su semana cultural es un gusto ver a los jóvenes preocupados por el buen funcionamiento del sonido, a las muchachas ofreciendo un lugar a los visitantes, a los niños yendo y viniendo con algún encargo del artista participante o llevando un recado entre los organizadores.  En los últimos años pasan al escenario todos los colaboradores: señoras, chamacos, señoritas, niños de todas las edades, algunos que tal vez no han cumplido los siete años, pero que entregan su energía a la realización de los eventos. Insisto, yo no tengo la capacidad para valorar el beneficio social que esta actividad genera, pero creo que resulta más que evidente.  Cada vez más se puede decir que los organizadores echan el alma por la ventana motivados porque su foro comunitario es cada vez más bello. Ya tiene techo.  Por ubicarnos en la dimensión de los eventos, en el 2011 actuaron en la Rinconada: Los Leones de la Sierra de Xichú, El grupo Venado Azul, la Camerata Capriccio Latino, el Grupo de Teatro Batracio de La Universidad de Guanajuato, Los Hermanos Aguascalientes, El Ballet Folclórico del ITC y el grupo Los Juglares de la Ciudad de Guanajuato.  Me atrevo a decir (y me atrevo porque desde hace muchos años asisto a los eventos culturales que se desarrollan en Comonfort) que, aunque nuestro pueblo ha visto eventos de altísima calidad,  difícilmente ha habido una Semana cultural de este nivel en la historia de todo muestro  municipio. ¿Cómo puede suceder esto? ¿Por qué la paradoja de tan alto nivel en un pequeño barrio, que además está ubicado en la periferia de la cabecera municipal y no de fácil acceso? Esto tampoco estoy en condiciones de dilucidarlo, debe ser cosa de magia, de la magia que ejercen los organizadores adultos sobre los jóvenes, de la magia del mezquite que da sombra en el atrio y enraizó en medio de la roca sólida del cerro, de la magia que generó la anécdota de su propio nombre como barrio. No lo sé, ojalá que esto no siga siendo un fenómeno aislado y que  en otros rincones de nuestro municipio, otras personas se organicen para lograr algo semejante, lo de menos es llegar a estos niveles de excelencia, lo importante es intentarlo y beneficiar a los niños y a los jóvenes con un ejemplo de responsabilidad y participación social que redundarán en beneficio de sí mismos y, de manera indirecta, de todos nosotros.   Por alguna razón que no comprendo, cada que voy a la Semana Cultural de La Rinconada me piden que diga unas palabras, por más que trato de mimetizarme entre la gente y de pasar inadvertido, cualquiera de los muchos voluntarios me lleva con los organizadores y estos me conminan amablemente a decir algo, yo trato de negarme con la misma amabilidad, por la simple razón de que al hablar en el foro me siento oportunista y protagónico; sin embargo puede más su poder persuasivo y acabo improvisando algo. No improvisando décimas perfectas  como los huapangueros; no, hilando algunas frases que pretenden ser coherentes.  La última vez que hablé, en la clausura, además de felicitar a todos los participantes por el tremendo éxito de su novena Semana Cultural y desear que la magia que los mueve siga acompañándolos por siempre, dije algo que ahora transcribo: ver a los niños muy pequeños portando su camiseta que los distingue como miembros del comité organizador, activos y responsables me parece que es ver semillas del mezquite del atrio de la Rinconada lanzadas al viento, y que esas semillas, con toda seguridad habrán de caer en tierra fértil para dar sombra generosa, verdes brillantes y flores hermosas. Si para esto hiciera falta alguna magia, es público y notorio que ya cuentan con ella.

Llama mi atención lo práctico de los letreros: como podrán observar, se giran y se colocan al revés cuando aún no surten la nieve o cuando se ha terminado; de esa manera, cuando llegamos a comprar sabemos los sabores disponibles en vez de estar pregunte y pregunte.   En aquel momento, sin embargo, faltó la nieve de nuez y de arroz con leche. Además, cuando es  temporada fabrican otras nieves, de mango, por ejemplo.  A pesar de ser noviembre, o quizá por detenernos a fotografiarlas, apenas alcanzaron a llegar a nuestro refrigerador.  En las siguientes horas pude corroborar con calma que los catorce sabores de las nieves de doña Mago que probé  son absolutamente deliciosos. Tienen que serlo, llevan una magia que se ha transmitido ya por cuatro generaciones y si usted creció en este pueblo, sabrá que cuando uno se sienta en la plaza, a la sombra de los laureles y saborea una de estas nieves  el tiempo discurre en el paladar con asombrosa lentitud.

En el segundo espacio de la fábrica estas substancias se colocan en un bote de lámina galvanizada, el bote es sumergido en una cuba de madera. Todo el espacio entre la pared del bote y la pared de la cuba se llena de hielo y sal. Las relaciones entre el hielo y la sal son dignas de muchos análisis y explicaciones científicas que deben ser consultados en otros espacios, ya que yo sólo atino a decir que  la sal hace descender la temperatura del hielo o del entorno de ambos. Sabemos que  al colocar un líquido en un medio muy frío éste se convierte en hielo y no se trata de hacer paletas sino nieve; para hacer la nieve unos robustos (y más que robustos hábiles) trabajadores de doña Mago hacen girar el bote durante media hora o una hora, dependiendo del tamaño de éste. Pasado ese lapso no es necesario estar haciendo girar el bote, aunque sí debe conservarse en la cuba de hielo para que no se derrita.

















































El ingenio y la creatividad de doña Mago le han permitido desarrollar nieve de muchos sabores, los cuales tienen dos grandes virtudes: saben a lo que deben saber y son deliciosos. Yo sé que en otros municipios uno puede probar nieve de sabores muy exóticos, (de unicel, de plastilina, de resistol y no sé qué tantas cosas). Probar nieves por curiosidad, más que por deleite, ya queda al gusto y el interés de cada quien.    Del mismo modo, en el municipio hay otras personas que elaboran nieve con la misma técnica y también con buenos resultados, incluso muchos de ellos son parientes, cercanos o lejanos, de doña Mago.
Como es obligación de este cronista ser veraz en cada una de sus afirmaciones,  un mediodía   de noviembre pedí una nieve de cada uno de los  sabores que tuvieran en ese momento. Debo confesar que también me guiaba un interés plástico-fotográfico.  Como si hubieran adivinado mis intenciones me entregaron las nieves en la tapa de un bote. No se me ocurre un modo más apropiado de fotografiarlas.



























 
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Guacamole estilo Chamacuero

Queridas amigas, hoy prepararemos el guacamole estilo Chamacuero…, perdón,  vuelvo a empezar:

Amables lectores, hace unos días, la doctora Ana Lilia Olalde, además de dar una interesante charla sobre José Iganacio Basurto, nos leyó la receta de un Guacamaole estilo Chamacuero, el cual lleva ingredientes que parecieran inusitados para un guacamole, pero que la señora Julita Pérez, ahí presente, confirmó uno por uno y mencionó haberlo preparado en muchas ocasiones.
Como es de suponerse, me pareció interesante compartirlo con los amables lectores de esta página, entre otras cosas porque los ingredientes que lleva son propios de esta tierra que fue pródiga en aguacates, granadas y duraznos.  Incluso en uno de los retablos barrocos del templo de San Francisco figuran, claramente reconocibles: granadas, limas, duraznos, aguacates y otras frutas.
Agradeciendo nuevamente a la doctora Ana Lilia Olalde, les digo que para preparar esta ancestral receta requerirán:

Guacamole Estilo Chamacuero


Antes de explicarles el intrincado y laborioso proceso de elaboración les acoto lo siguiente sobre los ingredientes.

Los chiles pueden ser menos o más según lo picoso que se quiera el guacamole. Se recomienda pensar en los demás comensales.

Los dos aguacates pueden ser más, dependiendo del tamaño. Vale la pena empezar con dos y agregarle más aguacate si ameritara. Sin embargo deberán ser de la huerta de don Jorge El Achkar.

Me cuentan que hace unos treinta años, eran comunes ciertas parras de uva roja en las casas de nuestro pueblo, tal vez quede alguna por ahí, sin embargo podemos utilizar cualquier especie, eso sí, hay que quitarle las semillas.

La cebolla, chile y sal se machacan en un molcajete, hasta formar una pasta, el molcajete debe estar hecho de andesita de origen ígneo volcánico con altos contenidos de plagioclasa y varios minerales ferromagnésicos como piroxeno, biotita y hornblenda. Bueno no se preocupe demasiado, todos los molcajetes están hechos de este material, pero eso sí, debe ser un molcajete 100% chamacuerense sabiamente esculpido en el barrio de Los Remedios o de La Rinconada.

A la pasta formada en el molcajete se le agrega el aguacate, se mezcla y se agregan los demás ingredientes, una vez bien homologada la mezcla se prueba para ver si el falta sal o limón. 

Dos chiles serranos finamente picados,
Dos aguacates machacados,

1 durazno sin cáscara cortado en cuadritos,
El jugo de un limón,

½ taza de uvas cortadas a la mitad,
1/3 de taza de semillas de granada,

Sal al gusto.

Media cebolla pequeña picada,
En caso de que le faltara sal una excelente opción es agregarle más. (Malo que le sobrara, entonces sí qué hacemos).

Al realizar la molienda y la mezcla de los ingredientes se simplifica mucha la tarea si tenemos un ayudante al lado que nos esté recitando versos de don Margarito Ledesma. Esto, con toda certeza le da al guacamole un sabor todavía más chamacuerense.

El guacamole debe servirse en el propio molcajete para que luzcan el piroxeno y la biotita.  También porque es lo más práctico.

Debe acompañarse con un chicharrón de don Armando, o con unas tortillas estampadas de Orduña de abajo.  Mucho mejor si se consume mientras se realiza un paseo dominical en una huerta de duraznos, o en las riberas cristalinas del río Laja. 


Anímese a preparar su Guacamole Estilo Chamacuero, mis fotos atestiguan que yo ya lo preparé y yo atestiguo que es delicioso. Si usted no lo ha disfrutado nunca será un modo de afianzarse en las raíces de su pueblo. Si usted ya lo conocía, al volver a probarlo nada puede impedir que, en su memoria, el tiempo retroceda varias décadas atrás.

Guacamole estilo Chamacuero
Nacimientos
 
En todos los lugares donde se profesa la fe cristiana se tiene la hermosa costumbre de colocar una serie de figurillas que conmemoran el nacimiento del niño Jesús. Esta tradición se remonta al siglo XIII y se considera que fue San Francisco de Asís el que tuvo la bella idea que después seguimos miles de personas.  En nuestro municipio y en general en nuestra región la tradición sigue siendo muy observada, es muy raro que no haya un nacimiento en alguna casa. Las figuras suelen ser de barro polícromo, aunque algunos animales ya se fabrican en plástico o resina. Permítame comentarle que los diestros orfebres de nuestro municipio fabrican un misterio en aluminio o bronce  de enorme belleza  y a un precio más que accesible. En la imagen siguiente aparecen sin pulir, pero una vez pulidas el brillo es como de metal cromado.











Otras tradiciones


Nacimientos
. Otro elemento característico en nuestra región es el heno que aporta un toque natural a las escenas, así como pequeñas plantas xerófitas, en ocasiones coronadas de florecillas artificiales.  Nadie debe caer en la tentación (y se lo digo como arquitecto y aficionado a los modelos a escala) de juzgar o preocuparse por la relación de tamaños entre los elementos del nacimiento; no es una maqueta, es un ejercicio de creatividad  con un profundo significado religioso y afectivo que se enraiza en los sustratos más añejos de nuestras tradiciones.  No me negará, amable lector que cuando fuimos niños ayudar a nuestros padres a colocar el nacimiento nos ilusionaba porque, aunque no es su función, la gran cantidad y variedad de figuras no dejaban de tener un carácter lúdico, aunque, por supuesto, nunca hayamos jugado con ellas.
Le platico la historia de mi nacimiento (no, no por supuesto, no de cuando yo nací) del nacimiento que se utiliza en mi familia y lo hago con la certeza de que su historia es muy similar a la de la mayoría de los nacimientos. Para la primera navidad que mis padres pasaron juntos en el año 1962 mi abuelo materno (que además de un actor profesional era un diestro artífice de la escenografía y la utilería teatral) fabricó, utilizando unas tablillas, cartón y pintura, un portal singular y hermoso; lo envió a Comonfort desde la entonces muy lejana Ciudad de México (se hacían siete horas en camión) y mi madre lo complementó con un misterio de Barro polícromo y algunos animalitos del mismo material. Al año siguiente se volvió a colocar el nacimiento con los mismos elementos, agregando, tal vez, alguna figura. Para cuando yo estaba presente y participaba en "poner el nacimiento", éste se colocaba en unos tablones que en conjunto medirían dos por tres metros, siendo  el portal la pieza relevante del conjunto; era desempacado con extremo cuidado y desbordante cariño, acrecentado por la reciente defunción de mi abuelo. Así ha sido desde entonces, el portal se empaca y desempaca cada Navidad desde hace más de medio siglo. Luego entonces ese nacimiento está ligado a los momentos más bellos de nuestras vidas, disponerlo es como reencontrarse con un ser entrañable al que se le ve unas semanas cada año. Creo no haber  exagerado, amable lector, al decir que esta historia es similar a la de todos los demás nacimientos.
De hecho todo este artículo se generó porque la señora Lupita Uribe Vallejo me invitó a conocer su nacimiento, me contó que cada año, desde hace veintiséis  le añade al menos una figura, con lo que el conjunto adquirió las dimensiones que le muestro en las fotos, nos contó también, que le dilata cuatro tardes, ayudada por su esposo y algunos de sus nietos, en colocar todo: soportes, luces, fuentes, portal y el Misterio. La mayoría de las fotos siguientes son de este conjunto, pero la primera es el de la familia Leal Soto y la segunda el de un servidor.












Además de mi admiración por el esmerado trabajo de su nacimiento y el gran resultado del mismo, agradezco a la Sra. Lupita Uribe por invitarnos a conocerlo y compartirlo en este espacio.
Me hubiera gustado que esta sección tuviera muchas más fotos con los nacimientos de nuestro municipio, le conmino, amable lector, a permitirme fotografiar el suyo el próximo año no importa si es grande, antiguo, pequeño o nuevo, todos tienen una importancia para cada propietario y, por esa misma razón, para todos nosotros.












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VOLOVÁN (por fin)


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Aniversario del Colegio "Héroes de Chapultepec"



Cuando en abril pasado acudí al Barrio de la Rinconada, con motivo de su semana cultural, el señor Andrés Sepúlveda García se acercó a mí para platicarme dos inquietudes que consideró podían interesarme. La primera es que el 12 de mayo de 2014 el colegio "Héroes de Chapultepec" cumple 75 años de fundado y, siendo él uno de los alumnos de la primera generación, su inquietud es que la fachada de la casa donde originalmente se ubicó esta escuela sea remodelada, de manera similar a la imagen que él conserva claramente en su memoria.
Al margen de que el aniversario en sí -por sí mismo interesante si consideramos la cantidad de chamacuerenses que han estudiado en este colegio- la inquietud del señor Andrés llamó mi atención por lo claro que tenía sus recuerdos de aquellos años.  Al día siguiente fui por él para que me mostrara la casa.  A pesar de que camina apoyado en un bastón puedo entrar y salir de mi pequeño vehículo sin dificultad.
La casa está ubicada en la calle Luis Cortazar esquina con Manuel Doblado, el lado sur poniente. Me platicó don Andrés:

-Yo empecé a venir aquí desde Camacho, unos tres meses, me traía mi mamá, entrábamos a las 9 y salíamos a las 12, luego de las 3  y a las 5. Era el año 1939 .Después nos cambiamos ahí por la Rinconada y ya me venía solo. Luego esta escuelita anduvo rodando, hasta que llegó a los Claustros y luego llegó a donde está ahora.  Aquí no había salones eran unos cuartitos, pero los hombres estábamos aparte y aparte las mujeres. Pero nomás de seis años y siete; a los ocho ya nos desechaban porque ya estábamos grandes. Porque esta escuela así empezó ya después cuando la registraron, ya fue primaria completa. Cuando yo estaba me daban clase unas religiosas.  De mis compañeros de generación quedan Refugio y Jesús, aunque no hacen aprecio por esto.  Cuando yo estaba éramos unos cincuenta y cincuenta más o menos, pero la misma maestra atendía a los que sabían mucho como a los que no sabían, yo me encariñé mucho con esa escuela, no era yo el mejor pero me gustaba mucho estar ahí, cuando ya no me recibieron me ponía a llore y llore mi mamá me consolaba pero yo no me consolaba con nada, después de llorar me enfermé y cuando llegó la Taboada, miraba a los alumnos desde afuera y me daba también harta tristeza.

También me explicó las características de la fachada:

-En medio tenía una raya, que en la esquina hacia una voluta. Después todo el aplanado "chinito", como el que ahorita tiene abajo, pero llegaba hasta arriba. Más arriba tenía otra raya . La puerta actual en la esquina de Manuel doblado era una ventana y tenía rejas hasta cierta altura, las puerta eran de madera  La fachada de la escuela estaba de ambos lados, pero la entrada era por Manuel doblado. Pintada de azulito claro y las rayas eran blancas. El nicho sí estaba pero no recuerdo que contenía. La fachada roja actual se me hace muy larga, recuerdo que en esa puerta había estiércol hacia el interior. Esta casa decían que era de don Cruz Parga, quién sabe si la rentaría o la prestaría para la escuela.

De regreso pasamos por el edificio actual del colegio. Ahí me informó lo siguiente sobre dicha finca:

-Según ese terreno era de don Pablo Sánchez, pero era un establo lleno de yerbas, aunque la mitad es este escuela y la otra mitad el kínder. Del  otro lado de la escuela, estaba la herrería de don Chencho Sánchez, ahí estaba calentando y apachurrando fierros. La escuela estuvo ahí por el 60.

Insistió en tocar a la puerta del colegio, aunque fuera domingo. Una religiosa nos atendió con amabilidad. Yo hice la sugerencia de que invitaran a don Andrés a la celebración de su septuagésimo quinto aniversario, dado el orgullo que tenía de ser alumno de la primera generación. Nos proporcionó un documento con la información del colegio que al final transcribo  y nos mostró una fotografía de una generación posterior a la original, entre los niños que ahí figuran está el padre Felipe Hernández Franco (a quien pudimos entrevistar en este mismo espacio electrónico) pero no sabemos cuál de ellos es, ni la identidad de los demás alumnos, ojalá algún amable lector pudiera ayudarnos con ello.



Aunque entiendo el interés del señor Andrés Sepúlveda por rehacer la fachada dela finca en que se ubicó originalmente este colegio, no creo factible que esto se lleve a cabo, en parte porque rompe con la imagen urbana que se está manejando en el centro de la ciudad en estos días, en parte porque no imagino a nadie dispuesto a financiar este trabajo. Lo único que se puede hacer (magro consuelo) es una imagen como la que sigue que, tal vez, también ayude a rememorar un poco el aspecto de nuestra población en los años treinta de siglo XX.

De regreso a la Rinconada dimos un enorme y dilatado periplo, porque -como dije al principio- don Andrés tenía dos inquietudes y la segunda resultó tan interesante como la primera, pero de ella hablaremos posteriormente.

Esta es la información que el personal del Colegio Héroes de Chapultepec, amablemente nos proporcionó:


Fundación.- Fue fundada esta casa por gestiones del sr. Cura d. Vicente Meza, secundado por algunas personas de la localidad entre ellos la Sra. Josefina Buenrostro y la Sra. María Nieto de Macías.
La casa fue fundada el día 12 de mayo de 1939, por las R.R.MM. Margarita salgado, Rebeca Arroyo, Felipa Mondragón y Salvadora Fajardo.

Vida del colegio.- El colegio en un principio estaba dividido en dos: el de los hombres se llamaba "HEROES DE CHAPULTEPEC" y el de niñas "IGNACIO COMONFORT". La R.M  Lourdes Paniagua juntó ambas escuelas, por lo que ahora lleva el primero de los nombres.

Al inicio de su fundación el Colegio estuvo laborando en los claustros de la parroquia de esta comunidad. A iniciativa del Pbro. Sr. Cura Francisco Nambo y con la donación del terreno del entonces presidente municipal Adalberto Téllez Márquez se construyó el local que actualmente ocupa la Institución.
Los directivos y Docentes que desde sus orígenes hasta la actualidad han presentado su servicio en este plantel educativo han sido religiosos y laicos siempre han hecho su mayor esfuerzo para dar una educación integral a los niños comonforenses.

El colegio fue incorporado en el año 1954, habiendo expedido hasta la fecha 840 certificados de instrucción primaria.
Entre sus exalumnos se cuentan: sacerdotes, religiosas, maestros, abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, etc.
En los años de 1958 y 1959, la R.M. Elvia Contreras estuvo encargada del Colegio "INGNACIO COMONFORT", con una inscripción de 105 niñas.
En los años de 1960 y 1961 la R.M. Elisa Ríos se encargó de la escuela con una inscripción de 110 alumnos. La R.M. Lourdes Paniagua desempeño por poco tiempo su cometido, pues fue substituida por la R.M. Gemma Chávez. En 1963 fue nombrada la R.M. Ángela Luna. Los dos años siguientes la casa estuvo a cargo de la R.M. Ramona Diaz. En 1966 se encargaron de la casa las R.R.MM. Margarita García y Adelina Méndez. En 1967 estuvo al frente del colegio la R.M. Isaura Rincón y posteriormente la R.M. Florentina Anguiano C.
Actualmente se atienden 233 alumnos de educación primaria y 35 en el Jardín de Niños.

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El Coloquio de Pastores del Barrio de La Rinconada



El teatro, el arte escénico, es una actividad tan antigua como la humanidad misma; por supuesto el antecedente natural del teatro occidental es el teatro griego. De manera similar en los pueblos prehispánicos se sabe, hasta donde se puede saber, que se cultivaba una forma de teatro marcadamente ceremonial en donde los sacerdotes,  los alumnos de las centros de educación prehispánicos y el pueblo en general participaba valiéndose de disfraces, estableciendo diálogos con los dioses, entonando himnos y desarrollando determinadas clases de acción que daban forma plástica al simbolismo de la religión náhuatl.(1)  Era, por supuesto un ritual, pero también una representación escénica.

Esto es importante porque a la llegada de los conquistadores españoles toda la cultura prehispánica desapareció o fue adaptada y utilizada para fines evangelizadores.  Los misioneros, que no eran tontos ni eran malos, observaron aquellas representaciones teatrales en honor de los antiguos dioses y decidieron adaptarlas lo suficiente para que ahora fueran congruentes con la nueva religión.  Se tiene registros de representaciones solemnes en los atrios de los templos donde participaban cientos o miles de indígenas que entonaban cantos o parlamentos en náhuatl.(2)

Esto fue muy común en el siglo XVI; para el siglo XVII  se utilizan los Coloquios, ya no con la intención de cambiar las creencias de los naturales sino de reafirmarlas y ejercerlas. Los coloquios de diferentes tipos (pastorelas, adoración de los reyes, moros y cristianos) eran ya en español y en versos octosílabos. (3) Estas representaciones escénicas fueron y siguen siendo ampliamente utilizadas en todo el país y, en la mayoría de los casos, son motivadas por alguna festividad local. ¿Cómo evolucionaron estos coloquios hasta los actuales o cómo pudieron llegar hasta el siglo XXI? Lamentablemente, como en casi todo lo que tiene que ver con las actividades culturales de los pueblos, hay muy pocos documentos y las investigaciones realizadas son muy recientes.  Antes de que alguien se pregunte si esto es un coloquio o una pastorela, permítame decirle que antes a las pastorelas se les llamaba más acertadamente "Coloquios de Pastores". Se sabe que la forma de instaurar una pastorela (sobre todo en tiempos anteriores, cuando estas eran más representadas) consistía en que los encargados visitaban a un "Maestro de pastorelas" y le comunicaban lo que querían decir en su coloquio, el maestro tomaba un texto antiguo e insertaba lo que los interesados le habían indicado y así estos consideraban que su pastorela era adecuada a sus necesidades y motivaciones.  Esto por supuesto hizo que del siglo XVI al XXI los textos cambiaran y perdieran un poco de la congruencia en su argumento central, mucho más de lo que habrían cambiado en atención al paso de los siglos.(4)   Cabe destacar que los participantes no solían decir que actuaban una pastorela, sino que bailaban una pastorela y, aunque no le negaban la importancia a los diálogos, eran los bailes y cantos los que constituían la adoración a la figura religiosa en honor a la cual se realizaba el coloquio o la pastorela.(5)   Esto nos habla, y mucho, del uso ritual profundo que estos coloquios conservan, en consonancia con el teatro prehispánico y con el teatro evangelizador del siglo XVI.  Al mismo tiempo nos marca una diferencia profunda, en formato y en intención con las pastorelas contemporáneas, ceñidas a una estructura de teatro moderno y con intenciones más bien lúdicas. Dichas pastorelas contemporáneas no son mejores ni peores, son otra cosa.
Aunque hay coloquios con diferentes temas, los Coloquios de Pastores tienen como hilo conductor las andanzas de pastores que acuden a adorar al niño Dios y son contrariados o tentados por el diablo y sus diablillos. El trasfondo de este argumento es la lucha entre el bien y el mal.



El coloquio del Barrio de La Rinconada tiene su antecedente en los coloquios que, desde mucho más tiempo atrás, se desarrollaban en la región: tenemos noticias de coloquios presentados en Landín, en El Calvario o en Orduña y precisamente el coloquio de Orduña y el director del mismo, el sr. Ciro Escobedo, probó a presentarlo en la fiesta de los Remedios, el 25 de noviembre de 1957, al siguiente año se presentó en La Rinconada, en el mismo lugar que ahora ocupa el foro comunitario, en mayo de 1958 y durante los siguientes 25 años, hasta 1983 en que diferentes circunstancias pusieron fin a tan singular y valiosa actividad.
Esto coloquio de pastores se ha transmitido y preservado, como normalmente se hace, mediante un  Cuaderno de Pastrorela, del cual se conserva una copia incompleta aquí en la rinconada, el original está con los familiares del señor Escobedo. Esta copia fue transcrita, en una sola noche por el señor Jesús Hernández.   En su formato original se daba inicio a la representación a las ocho de la noche y se terminaba alrededor de las cinco de la mañana. Como debe ser tiene una gran cantidad de cantos, bailes y lo que se denominan Caminatas. En estos tiempos un evento de tanta duración pudiera no ser apropiado para que el público lo atendiera de principio a fin, por lo que esta nueva versión del coloquio tiene una duración más breve.
Lleva el título de "El Tesoro Escondido" y está integrado por veinticinco personajes:

Cuatro pastoras: Gila, Florinda, Pascuala, Susana

Ocho pastores: Bartolo, Chamorro, El indio, el Loco, Próspero, Danteo, Doristeo, Bato

Siete diablos: Luzbel, el pecado, Avaricia, Lujuria, Ira, Envidia, Pereza

Un Ermitaño y

El cuadro de La virgen María, San José, San Gabriel y San Miguel.

Aunque hace unos años hubo un intento de retomar el coloquio de 1958, en está ocasión se ha recurrido mucho más a la fórmula original de la participación comunitaria para la puesta en escena.
Los organizadores reconocen como insustituible y fundamental la participación de los señores  Aniceto Correa y J. Reyes Ramírez López, ellos participaron en el coloquio original, el señor Correa desde sus inicios y el señor Reyes desde 1977.  Ahora, además de desarrollar su papel, aconsejan, orientan y encausan esta nueva versión y, quizá sin percatarse, transmiten la esencia de la representación anterior a los nuevos actores y técnicos. La señora Amparo Gámez, aunque no actúa,  comparte su experiencia y alecciona a los nuevos actores.
Ya hemos dicho en otras ocasiones que todo lo que en este foro se hace tiene un enorme valor cultural y social.  Esta vez se trata de traer la esencia de lo que los ahora viejos de la rinconada o los que ya no están hicieron por su barrio durante veinticinco años.  Y, como ya mencionamos, esta representación tiene hilos invisibles anclados en el siglo XVI y en el teatro prehispánico y, a pesar de los siglos transcurridos desde entonces, esta compleja y valiosa manifestación cultural sobrevive, se retoma y se rehace, como una necesidad colectiva. Este coloquio no es el mismo que fue escrito en el siglo XVII ni el que se comenzó a transcribir en la región durante muchos años, ni siquiera, y bien lo sabemos, es el mismo de 1958. Pero es sin lugar a dudas El Coloquio de Pastores del Barrio de la Rinconada del 2014.  Y eso es lo maravilloso de todo esto, que pueden los participantes desarrollar un ritual ancestral sin sacarlo de su contexto, sin hacerlo acartonado folkclor de quince minutos. Sin apartarlo de su prístina esencia. Sin que nadie pueda regatearles el derecho de hacer un coloquio de pastores en su barrio como se hacía hace cincuenta y siete años o como se ha hecho en el país desde hace varios siglos, menos aún cuando se hace con el entusiasmo que hoy se ha presenta y con la clara convicción de que al hacerlo  se contribuye a hacer de este un lugar mejor.

(1) León-Portilla, Miguel, Teatro náhuatl prehispánico, Ed. Universidad Veracruzana, México,1959, pág.17.
(2) Sabido Miguel, en la presentación de Tomás de Hijar Ornelas, Las pastorelas en Jalisco, Gobierno del Estado de Jalisco, México, 2008, pág. 12.
(3) Ibídem.
(4) Sabido Miguel, Rescatando Pastorelas, Gobierno Municipal de Saltillo, México, 2012, pág.10
(5) Ibídem.